1.
Adivina qué viene a continuación.
Cada vez que los buenos lectores cogen un
libro, predicen el futuro: observan la portada
y contraportada,
y se preguntan cómo acabará la historia.
La predicción puede continuar incluso
cuando la lectura termine.
Observen, examinen juntos el título y la
ilustración de la portada. Sugiera, propóngale
que hable acerca de ellos. Lean en voz alta. Elija
oportunidades en el relato para que imagine lo
que sucederá después.
Estimule deducciones buscando los indicios
que hay en el relato y haga conjeturas con
base en
la nueva información.
2. ¿Qué significa
esto?
Muchas veces existen palabras que el niño no llega a entender. En ocasiones
se puede buscar una palabra alternativa o explicar brevemente qué significa
esa palabra. El uso del diccionario es otra aptitud que conviene enseñar
a los más pequeños.
3. Veamos la diferencia
Un poema no es lo mismo que una historia, por lo que hay que explicarles las
diferencias entre ambas. También es fundamental que conozca las diferencias
entre los libros de ficción y no ficción. El enseñar a los
niños a separar lo antes posible la ficción de la realidad, les
ayudará a distinguir entre la publicidad en televisión y los programas
que interrumpen. Cuanto antes aprendan a diferenciar los mensajes educativos
de los propagandísticos, será mejor. Cada forma de escritura tiene
claves para su categoría (rimas y ritmos muy marcados).s
4.
Cuéntamelo con tus propias palabras
Los buenos lectores saben contar con sus propias palabras aquello que acaban
de escuchar o leer. También es importante que sepan relatar aquello que
han visto como, por ejemplo, una película o un viaje. La capacidad de
presentar un cuento con sus propias palabras es una aptitud de lectura y estudio,
enormemente útil. Cuando el joven lector puede repetir con sus propias
palabras lo que ha leído, adquiere varias destrezas: refuerza su memoria,
certifica lo que entiende y señala lo que desconoce.
5.
Ve a través de los ojos de otra
persona
A veces es difícil hacerles entender que existe otra forma distinta,
otro punto de vista de ver las cosas. La aptitud para reconocer puntos de vista
diferentes se pone en juego conforme maduran los jóvenes lectores. Mencione
a sus hijos que el punto de vista varía: dependiendo de quién esté relatando
la historia, cambia la forma de ver los hechos.
6.
Lee entre líneas
Los buenos lectores utilizan claves para descubrir algo que el escritor no dice
de forma directa. Lo más importante es entender lo que el escritor está tratando
de decirnos- muchas veces, los escritores esperan que los lectores saquen sus
conclusiones. Formule preguntas que apremien a sus hijos a pensar acerca de lo
que no se dice abiertamente en el cuento.
7. ¿Cuál es la idea principal?
La habilidad para explicar de qué trata un libro o cuento es diferente
a la de parafrasear o descubrir lo que sucedió. Los buenos lectores tienen
la costumbre de buscar la idea principal. Tal vez requiera un poco de esfuerzo,
pero vale la pena la recompensa.
8.
Echa a volar tu imaginación.
Los buenos lectores están constantemente usando la imaginación,
ya sea para visualizar un personaje o un lugar descrito en el libro. Si no es
así, todo lo que tiene que hacer el padre o la madre es tener paciencia
y estar abiertos a las ideas de los hijos. Empiece algunas ideas sencillas: después
de que hayan leído varias veces uno de sus cuentos favoritos, anímeles
a realizar uno o dos cambios en la trama, peguntándoles ¿qué ocurriría
si…?
9.
Ahora, vamos a escribir
Una forma segura para llegar a ser un buen lector consiste en convertirse en
un buen escritor. Después de la lectura de un libro o cuento, se recomienda
que el niño construya con sus propias palabras y a través de la
escritura ese mismo relato. Lo más importante es que usted va a leer lo
que sus hijos han escrito. El hecho de que sus hijos creen su propio material
y después lo escuche cuando usted lo lea será muy gratificante
para ambos. Subraya la idea de que la lectura es un placer y no una tarea.
8.
Echa a volar tu imaginación.
Los buenos lectores están constantemente usando la imaginación,
ya sea para visualizar un personaje o un lugar descrito en el libro. Si no es
así, todo lo que tiene que hacer el padre o la madre es tener paciencia
y estar abiertos a las ideas de los hijos. Empiece algunas ideas sencillas: después
de que hayan leído varias veces uno de sus cuentos favoritos, anímeles
a realizar uno o dos cambios en la trama, peguntándoles ¿qué ocurriría
si…?
10. ¿Te
gustó este libro?
A los buenos lectores no necesariamente les gusta todo lo que leen. Los buenos
lectores comparan y contrastan varias lecturas. El niño se inclinará más
a leer y a disfrutar de la lectura si sabe que el padre respeta sus gustos y
considera valiosas sus opiniones. Tenga cuidado de no imponer sus opiniones.
Recuerde que su tarea es guiar al joven lector para que piense. Para ello tenga
presente estos conceptos: